5 frases de Julio Cortazar para conmemorar el aniversario de su nacimiento

A propósito del aniversario de nacimiento de Julio Cortázar, Prometeo te trae cinco de sus frases más famosas.

Cuando hablamos de literatura latinoamericana y de surrealismo un nombre sale a la luz: Julio Cortazar. Cortazar es, hasta la fecha, uno de los autores argentinos de mayor renombre y no en vano su obra sigue siendo una de las más leídas y reconocidas de América Latina. La escritura del autor argentino se caracteriza por su estilo fluido, sagaz y, en muchos casos, divertido. Gracias a esto, su inmortal obra sigue siendo la preferida de muchos para adentrarse en el surrealismo latinoamericano.

Su escritura revela la multidisciplinariedad y el diálogo intercultural que marcaron también la vida del escritor. El pasado 12 de febrero se conmemoraron 40 años de su muerte, tras la cual sus obras han quedado como testimonio de la brillantez y lúdica escritural que poseía. Hoy Prometeo lo recuerda de la mano de cinco de sus citas más memorables. 

“No hay que ser profeta para conocer el futuro. Hay que ser poeta.”

La vuelta al día en ochenta mundos es una de las obras más interesantes de Julio Cortázar. En ella, el autor argentino despliega creatividad y genialidad literaria que le permite explorar la diversidad de mundos posibles, mientras, a su vez, desafía las convenciones típicas de la narración. 

Cortázar atraviesa un mundo literario en el cual su lector es invitado de honor. 

De su mano nos sumergimos en una odisea única que mezcla la realidad con temáticas oníricas. Al mejor estilo de Calderón de la Barca, Cortázar nos recuerda que la vida es sueño. 

“De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito”

Si de surrealismo se trata, Cortázar es un nombre que no puede faltar. Esta frase recuerda a una de las obras más memorables del autor, Bestiaio. “Carta a una señorita en París”, como se titula el cuento del que se extrae la frase, encapsula la capacidad de Cortázar para trascender lo convencional y explorar lo insólito. Es así como la narrativa del autor tiene como rasgo distintivo la creación de un panorama literario innovador, bizarro, que desafía las expectativas y que reta al lector a someterse ante situaciones fuera de su zona de confort.

“Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua”

“El Río”, un corto relato que hace parte de Final del Juego, es una oda a la vida, la muerte, el sueño y la vigilia. En él se entremezclan los grandes temas de la literatura de Cortázar en lo que podría ser una poética de su obra. El agua, símbolo de la muerte, es también tristeza e indiferencia para el autor. Con esta afirmación, el autor argentino aborda la muerte con una perspectiva única, despojándola de misterios y revelando su naturaleza cotidiana, aunque inevitable.

“Al llegar al corazón el tiempo no puede ya medirse, y en la infinita rosa violeta del centro el cronopio encuentra un gran contento”

Historia de cronopios y famas contiene una de las frases más hermosas y significativas del discurso amoroso en la obra. Así, Cortázar transporta a su lector a un reino poético donde el corazón y el tiempo convergen en una danza inmutable. Es de esta manera que ambos, trazan una dialéctica que se basa en el fluir constante del tiempo dentro del corazón. La metáfora de la “infinita rosa violeta del centro” sugiere un espacio esencial y atemporal, donde la experiencia cronopiana revela que, al sumergirse en las emociones más profundas, el tiempo se vuelve abstracto y la dicha se encuentra en la conexión genuina con el núcleo de la existencia. Se abre la puerta a un espacio íntimo y atemporal que recubre el abismo profundo de la experiencia humana.

“Nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared”

 Por último, pero no menos importante, se encuentra la memorable frase de Rayuela. Esta frase encapsula la complejidad de las relaciones humanas y la naturaleza dual del amor. Cortázar explora la conexión entre amantes como un juego complejo e intrincado, en sintonía con la estructura no convencional de su novela. De esta manera, el amor es pintado como un tránsito entre ceder y tomar; es complementario y dual.

En el aniversario de su nacimiento, recordamos a Julio Cortázar como un maestro de la palabra, cuyas frases perduran como destellos de genialidad en el firmamento de la literatura latinoamericana. Su legado perdura, inspirando a lectores y escritores a explorar los límites de la imaginación, el surrealismo y la escritura.

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